
Descenso de París a Barcelona y Madrid y salto de tres horas sobre el Atlántico hasta Santa Cruz de Tenerife.
El archipiélago se alcanza después de bajar la península: París, Barcelona y Madrid quedan atrás y tres horas de vuelo sobre el Atlántico dejan la isla a la vista, con el Teide asomando por encima de las nubes.
Tenerife se recorre en vertical. Del nivel del mar en Santa Cruz y Puerto de la Cruz se sube al desierto volcánico de Las Cañadas, donde la lava ordena el paisaje y la vegetación desaparece; abajo, La Laguna y La Orotava conservan sus balcones de madera y sus calles empedradas.
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Río de Janeiro, Brasil · Ruta 00
